Tras el Mundial de Fútbol, Roland Garros, el Tour y otros tantos eventos deportivos con victoria española, llegaba el Europeo de Balonmano. Los franceses se presentaban con el que era, para casi todos, el mejor equipo de la historia. Y ni aun así. Perdieron contra España, como siempre.
Ahora España gana en todas las competiciones de todos los deportes. Los franceses están que se mueren de envidia y han aprovechado el tema del dopaje para vengarse. Digamos que esto es, más o menos, lo que piensan la mayoría de los españoles (o los que más se hacen notar).
Seamos serios. Es evidente que en Francia se ha criticado mucho a Contador y se le tienen muchas ganas, pero el TAS no es un organismo francés. La persecución a Contador, si la hay, no es de los franceses, sino de las autoridades del ciclismo, independientemente de su nacionalidad.
¿Y lo de los guiñoles qué? Pues los guiñoles no representan a Francia ni a los franceses. Como en Deportes Cuatro un día vacilaron a un mendigo, ¿todos los españoles vacilamos a los mendigos? Pues no. Además, no olvidemos que es humor, sátira. De muy mal gusto, eso sí.
No me cabe duda de que los franceses tienen envidia. Pero ni ellos son responsables de que Canal + Francia haga esos vídeos, ni Contador ha sido condenado por su culpa.
Y por si no fuera poco la cruzada contra Francia, llega el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y suelta una de las declaraciones más populistas que se recuerdan cuando le preguntan por los guiñoles: "Después de todos los años que llevan los franceses sin ganar Roland Garros y el Tour de Francia, de alguna forma habrá que echarle la culpa al empedrado".
Pues nada, si lo dice hasta el ministro, será verdad. Malditos franceses.
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